Alguien matricula a mano
Llega el aviso de pago, se abre la plataforma, se busca al alumno, se le matricula y se le mete en su grupo. Multiplícalo por el día de apertura de matrícula.
El alumno paga en la tienda y aparece matriculado en su curso y en su grupo, sin que nadie mueva un dato a mano. Eso es toda la integración, y es más difícil de lo que suena porque la tienda y la plataforma no comparten ni usuarios ni idioma.
Esta integración la construimos para nosotros primero. Llevamos años cobrando matrículas en una tienda y dando clase en una plataforma, y todo lo que hay aquí salió de romperse en producción antes de funcionar.
Llega el aviso de pago, se abre la plataforma, se busca al alumno, se le matricula y se le mete en su grupo. Multiplícalo por el día de apertura de matrícula.
Casi cualquier conector matricula en un curso. Lo que casi ninguno hace es meter al alumno en el grupo correcto, que es de lo que depende su calendario, su profesor y sus fechas de entrega.
Paga con un correo y se registra con otro, o compra una empresa para tres empleados. Si el conector sólo cruza por correo exacto, esos pedidos se quedan huérfanos y nadie se entera hasta que el alumno reclama.
El cobro recurrente funciona, pero cuando alguien deja de pagar sigue entrando en la plataforma. Y quien renueva a veces pierde el acceso por un fallo de sincronización.
Dar un descuento a un grupo entero significa generar los códigos uno a uno, atarlos a cada correo para que no circulen, y luego saber cuáles se han gastado.
La tienda avisa una vez. Si la plataforma estaba caída ese segundo, ese pedido no se procesa nunca y el fallo es silencioso: no hay error, simplemente falta un alumno.
La tienda avisa a la plataforma por un webhook firmado: cada aviso lleva una firma calculada con un secreto compartido, y la plataforma la comprueba antes de hacer nada. Sin esa firma, cualquiera que descubra la dirección puede inventarse pedidos pagados y matricularse solo.
Pero un webhook no basta, y ésta es la parte que casi nunca se cuenta: la tienda avisa una vez. Si en ese momento la plataforma estaba reiniciándose, ese pedido se pierde sin dejar error. Por eso hay además una sincronización periódica de respaldo que repasa los pedidos recientes y recupera lo que no llegó. El webhook es la vía rápida; la sincronización es la que garantiza que no falte nadie.
Cada pedido se cruza con la cuenta del alumno por correo. Cuando no hay cuenta —porque compró antes de registrarse— el pedido se guarda como contacto sin cuenta, y en el momento en que esa persona se registra con el mismo correo se reconcilia sola y sus compras se le asignan. Los casos raros se enlazan a mano.
La matriculación a nivel de curso está resuelta hasta en los conectores gratuitos. Lo que diferencia una integración útil es llegar al grupo, porque en una academia el grupo es lo que determina el calendario, el profesor asignado y las fechas de entrega.
Se resuelve con reglas: el producto comprado, o una etiqueta que ese pedido activa, deciden en qué grupo entra el alumno. Y sobre esas mismas señales se enganchan automatismos — esperar tres días tras la compra y mandar un correo, emitir un cupón nominativo, avisar a un gestor — con una comprobación antes de ejecutar, para que a quien ya entró no le llegue el correo de bienvenida a destiempo.
Un cupón de descuento para un grupo entero se emite en lote, uno por alumno y atado a su correo, de modo que no sirve si se reenvía. El lote es reanudable: si falla a mitad, continúa donde iba en vez de duplicar los ya emitidos. Y por la noche se sincroniza cuáles se han gastado, para saber qué campaña ha funcionado sin abrir la tienda.
Pedidos, suscripciones, cupones nominativos, etiquetas y automatismos, con comunicaciones masivas segmentadas y respuesta dentro del aula.
Si tu tienda no es WooCommerce, o el flujo tiene reglas propias, se estudia y se presupuesta por horas.
Plataforma, tienda y la conexión entre las dos, con la integración incluida en el plan Profesional.
No, y de hecho es mejor que no lo estén. Se comunican por internet con avisos firmados, así que cada una puede vivir donde le convenga. Nuestra propia tienda y nuestra plataforma están en máquinas distintas.
La suscripción se sincroniza y su estado queda reflejado, con informe de cobros previstos por mes y de los atrasados. Qué hacer con el acceso —retirarlo, dejarlo unos días de cortesía— es una decisión tuya, no del conector, y se configura.
No. Vienen apagados de fábrica, tanto los flujos como el conector de tienda. Un sistema que empieza a mandar correos solo el día que se instala es un accidente esperando a ocurrir.
No, y es deliberado. Se sabe quién abrió la notificación dentro de la plataforma, pero no se incrusta un píxel de seguimiento en el correo. Si vienes de una herramienta de marketing por correo, ésta es la diferencia principal.
Sí. Lo primero es revisar cómo están dados de alta los productos y qué relación tienen con los cursos, porque de ahí salen las reglas. Esa revisión entra en la consulta gratuita.
Con saber qué tienda usas y cómo se matricula ahora, te decimos qué parte se puede automatizar y qué costaría. La primera consulta es gratuita.
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